martes, 2 de diciembre de 2008

EXTENDIENDOME AUN MAS!

ESPACIOS PUBLICOS RESIDUALES: ESQUEMA DE PROBLEMATICA Y POSIBILIDADES

ANTECEDENTES:
En un primer instante mencionaré algunos conceptos tomados, como la programación mental, que está basada en el conocimiento adquirido por el ser humano durante toda su vida, y así toma forma en los actos, que conscientes o no, realizamos mecánicamente (intuición) ante una situación específica.
Desaparecer en el ser humano la razón, como primer condicionante de una acción nos conlleva a la realización de actitudes programadas.
Existe programación positiva, negativa, religiosa, paternal, académica, según el caso de varios ambientes en los que hemos estado contenidos. Pero hablando de arquitectura, que se ocupa del otorgamiento de un hábitat o morada confortable y saludable a los seres humanos debemos ser claros en el esquema resultante.
Los esquemas mentales resultan de una programación mental previa y crean imágenes más estables del ambiente que los rodea basados ya en un procesamiento previo de la información.
Si la arquitectura es percibida desde la acera que recorremos hasta la vivienda en donde residimos, cuán importante debe ser el desarrollo y concepción de ésta. Precisamente se concibe al espacio público como principal intermediario entre el hombre, el medio natural y el medio artificial.
Cuando se habla de espacios públicos, hablamos de vida en sociedad. Una sociedad envuelta en dichos espacios desde su niñez, lugares urbanos como una plaza y una calle, que nacieron de la necesidad imperante del hombre de recuperar su fuerza física mediante un apego hacia la naturaleza.
Es confortante mirar a los niños jugar y corretear por senderos, parques o plazas, por grandes pampas de área verde conjugada con juegos y canchas deportivas que con minuciosa valía han sido configurados para descanso y recreación en un plan lúdico de confort.
El espacio se crea a fin social y urbano, pero la ciudad insiste en la necesidad de expansión y cada vez observamos menos espacios abiertos y al contrario edificaciones cada vez más hacinadas y mucho más emblemáticas del poder del hombre hacia el hábitat natural. Concurren en un mismo fin, se complace al usuario con fachadas llenas de diseño y realce arquitectónico, edificios monumentales y residencias en hilera con todos los servicios que exige la comunidad, pero que sucede con los espacios de bienestar social, lugares que desde la antigüedad concedían al hombre un intercambio con el hombre mismo, como gran protagonista de la naturaleza y sus atributos sin menoscabo del paisaje natural que fortalece con sus horizontes el fin de nuestra existencia.
A través del tiempo vemos como la arquitectura y el urbanismo toma parte con artilugios, de este momento que lleva por delante la bandera del concreto y los nuevos materiales. Este período de preocupación hacia la construcción y la tecnología en boga, dejando sin potencial utilidad a los espacios llamados públicos por su contenido social pero que al final resultan áreas con grandes masas de conglomerado humano en busca de su espacio personal dentro de la pluralidad. Personas que asimilan el espacio de distinta manera, confluyendo hacia el error funcional de inevitable apropiación.
Asoman entonces multitudes fortalecidas por la necesidad de recreo, y se apoderan de las vías y con el uso de dos puntales de madera y una malla casera conforman la cancha de futbol, se aproximan a un terreno para atribuirle la condición de sendero hacia su morada o sitio de trabajo, se denotan de pronto los cercos constituidos de alambre de púas forzados por el hombre, estirando su fuerte naturaleza para crear puertas hacia terrenos abandonados o simplemente factibles para uso recreacional. Así de fuerte es el hombre, así de fuerte es su necesidad, llega al fin la oportunidad de intercambiar usos, que se agrupan grandes sociedades para dar manejo a la ciudad entera. Ferias libres encaminadas al lucro de un comercio informal apoyado por los moradores por la fácil adquisición de productos de primera necesidad así como los productos locales basados en hortalizas, verduras, frutas y por qué no; en una horchata caliente en las primeras horas del día.
Las sociedades son entonces programadas, el uso indebido de una calle para una feria libre se vuelve costumbre y parte de las tradiciones, acabando con la posibilidad de una normativa que conduzca al cambio de este uso, porque la ciudadanía ya no percibe el error, el error se convierte en costumbre y todo desemboca en las tradiciones que forman parte de nuestra imagen como ciudad y por ende es reconocida la apropiación en nombre de la tradición.
ANÁLISIS DE LA PROBLEMÁTICA:
La ciudad de Loja se formó a partir de una plaza y una calle con el gobierno, instituciones públicas, comercio y residencias alrededor de ello, y todo este conjunto envuelto por los ríos Malacatos y Zamora. Una vez más el hombre rige su vida hacia espacios naturales que le brinden todo lo necesario para el desarrollo de la vida humana. Es así que empieza a crecer la connotación de nuevas plazas y parques con sus calles o vías respectivas que otorgan circulación a los diferentes ámbitos de trabajo, estudio, vivienda, etc.; pero es la irregularidad del terreno la condicionante de la trama urbana porque la ciudad es un valle y se expande hacia sus límites periféricos que son irregulares y que procuran inmiscuir sus actividades hacia el centro de la ciudad.
Se percibe entonces loteamientos y viviendas particulares, emplazadas conforme la existencia de un potencial constructivo en tales predios y es aquí precisamente donde nacen una serie de espacios soporte de la relación manzana-calle, lugares pequeños que sirven de nexo con la vía, espacios como aceras, taludes, terrenos irregulares de uso público que por su escasa dimensión y planeamiento quedan a uso y abuso de los moradores del sector.
La sociedad se desenvuelve dentro de ellos y augura un uso próximo por tratarse de espacios olvidados, lugares públicos que serán habitados por quioscos de revistas, venta de artículos de menor costo, vendedores que transitan las aceras conforme sus ventas aumenten, un tema muy normal cuando prevalecen dentro de parámetros de ordenamiento.
De igual manera en las plazas y parques observamos la inserción de cabinas de venta menor sin un orden establecido dentro los recorridos y senderos. Caminos entre vías a desnivel, que claramente se muestran como una clara necesidad de conectar estas dos vías por medio del espacio de intersticio entre las dos, que frecuentemente suele ser de forma triangular por su carácter de nexo de vías vehiculares.
Taludes de gran magnitud que conforman el soporte de un terreno hacia una vía, edificación o vertiente natural, permanecen como grandes fajas de hormigón armado sin un esquema de diseño urbano que permita su percepción positiva y la seguridad de su mantención. De igual forma taludes naturales, es decir, sin una intervención constructiva que brinde protección y que de alguna manera contribuya a la imagen urbana y ecológica dentro del marco de sostenibilidad.
Parterres entre avenidas, que físicamente se los concibe al mismo nivel de calzada o en otros casos a desnivel, siendo éstos últimos los que mayor influencia proyectan a la imagen del entorno, ya que no tienen un uso por servicio sino una función por ubicación, por ello su contenido debe especificar vegetación alta o baja, aceras circundantes, circulaciones transversales, mobiliario urbano, iluminación y señaléctica que le otorguen la función de servicio, y que en algunos casos nos damos cuenta que no existe.
Cuando los espacios de intersticio entre vías crecen en dimensión, se producen casos particulares de apropiación espacial, tales se pueden mencionar: grandes basureros que alojan deshechos de todo tipo según el sector, espacios de actividades vandálicas así como delincuencia y alcoholismo, deterioran la imagen y seguridad del sector permaneciendo como grandes contenedores de basura e inseguridad.
Existen vías que, por la configuración de la red urbana, han quedado relegadas de su función primera, ahora son lugares de recreo en el día y permanecen como acogedores espacios para libar en la noche, atrayendo consigo muchos problemas de índole social.
Aceras urbanas que admiten cualquier tipo de utilidad, ya se comercial así como su principal de circulación de personas, pero que por varias razones han sido víctimas de apropiación ya sea por su estrechez como por su amplitud, en este caso se las olvida o se las descuida, respectivamente.
Este tipo de fragmentación de la ciudad pública en espacios despreciados física y funcionalmente es la causa principal de esta investigación para crear preocupación en las autoridades y participación ética en los usuarios finales: los ciudadanos.
EL CAMPO DE ESTUDIO.-
La ciudad de Loja posee una trama urbana que parte de cierta regularidad en la zona céntrica y se va extendiendo hacia la periferia, siendo la principal componente de esta expansión la geografía de la ciudad, ya que al tratarse de un valle, posee a su alrededor montañas y esto condiciona la accesibilidad a cada sector, además produce diseño de vías irregulares y con pendientes máximas, ocasionando una morfología urbana variable en el proceso de desarrollo físico de la ciudad.
Estas variables dentro de la implantación crean intersticios entre vías, que por lo general toman forma triangular o formas trapezoidales, y en este sentido se vuelven productores de espacios residuo dentro de la conformación de las manzanas.
Esta forma irregular y sobretodo de dimensiones escasas son el principal problema para su desuso y abandono dentro del marco urbano. Por ello se hace necesario procesar un tipo de arquitectura urbana de utilidad que sea transparente y perceptible, que se vincule a la función del conjunto y trate de compensar ciertas necesidades conforme un estudio previo del sector.

La ciudad posee una topografía muy irregular, ante ello se proyectan diversos tipos de apoyos que resistan la fuerza de la tierra ante un derrumbe, tales como: muros de gaviones, taludes en concreto, retranqueo de relieves, mallas sintéticas, etc.
Existen además vías o calles que por su pobre trayectoria se encuentran formando pequeñas áreas de uso recreacional tanto para niños, jóvenes y adultos. En el momento que su constitución es manipulada por falta de utilidad urbana, se convierte en un residual causa de apropiación y delincuencia.

Aceras, por supuesto, tratando a las que existen, encontramos demasiada amplitud en unas y escasa posibilidad de maniobra de circulación en otras por la ausencia de espacio suficiente.
En las inexistentes (margen de los ríos y vías, parterres, intersticios de vías, etc.), es importante prever su proyección futura y factibilidad de aplicación.

Los terrenos irregulares públicos son una definición de espacios en mayor o menor escala, de esta manera tratamos a los parterres que de alguna forma involucran apropiación y deterioro de la imagen de la ciudad, así como espacios de intersticio entre las vías que componen un redondel o rotonda, que permanecen vacíos, pero aún son causantes una vez más, de una imagen sin mayor trascendencia.